El piano romantico

HISTORIA SOBRE EL PIANO ROMANTICO

La revolución industrial también afectó a los instrumentos musicales. De hecho, el piano se consideraba “el instrumento rey” en esta época, por su capacidad para crear dinámicas y por su gran espectro sonoro. Durante la primera mitad del siglo XIX, Sébastien Érard, desde París, patentó un novedoso sistema llamado doble escape, que permitía mayor velocidad en la ejecución. Posteriormente diseñó y patentó el sistema de pedales que venimos utilizando en la actualidad.

Pero las innovaciones no se quedan ahí. Durante todo este período, multitud de fabricantes (ya no eran artesanos), incorporan nuevos materiales y sistemas que favorecieron una evolución sin precedentes que afectaría a la creación y los gustos musicales de la época.

El más llamativo de todos estos avances fue la utilización de hierro fundido o acero para la construcción de la estructura. Ese marco, se asienta sobre la caja de resonancia y sostiene la fuerza ejercida por la tensión de las cuerdas. Como consecuencia, las cuerdas podían ser más numerosas y de mayor grosor. Otras innovaciones, no menos importantes, fueron el uso del fieltro en los macillos en lugar del cuero o el cruzamiento de las cuerdas.

Siglo XIX

A lo largo de todo el siglo XIX, nacieron numerosas constructoras de pianos entre las que destacan Bösendorfer en Viena, Steinway & Sons en Nueva York, Bechstein en Berlín o Pleyel en París.

El piano, indispensable en las salas de conciertos, se convirtió en un elemento esencial en los salones de las casas de media Europa. La burguesía, cada vez más culta y poderosa económicamente, adquiría pianos de pared o portátiles con los que amenizar las veladas.

El gran avance en el instrumento propició la creación de verdaderas obras maestras de la mano de figuras como Chopin, Liszt, Schumann, Brahms y un largo etcétera. Todos ellos crearon nuevos conceptos técnicos como “el punto de apoyo” con el que se podían hacer acompañamientos más amplios. La melodía, que imitaba la voz humana, era ideal para la trasmisión de los sentimientos. Los conciertos eran cada vez más numerosos y gracias Liszt, creador de la figura del “pianista virtuoso”. Ahora los conciertos, al igual que los de música pop de la actualidad, congregaban a miles de personas y los artistas debían ser escoltados por la policía.

El piano supuso un antes y un después en la forma de entender la música occidental, algo completamente insólito y que ocurrió en un periodo de tiempo relativamente corto.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.